ALCARAZ-SINNER, UNA LUCHA TAN APRETADA COMO INCIERTA

ALCARAZ-SINNER, UNA LUCHA TAN APRETADA COMO INCIERTA

Carlos Alcaraz finalizó el año como número uno del mundo, por encima de su mayor rival Jannik Sinner, pero existen algunas consideraciones que abren interrogantes respecto de lo que será la lucha por la cima del mundo y por los Grand Slams de cara a 2026. La lucha, en definitiva, por la historia.

El principal interrogante reside en una noticia que resultó tan sorprendente como inexplicable, al menos hacia el exterior del entorno del número uno mundial: la disruptiva finalización del vínculo con su coach de siempre Juan Carlos Ferrero.

Tras una temporada con ocho títulos, dos de ellos de Grand Slam -Roland Garros y el US Open, ambos contra Sinner- y la mayor cantidad de victorias de la temporada (71), el murciano de 22 años decidió terminar la relación con el exnúmero uno español, su entrenador desde los 15 años y el que lo llevó a convertirse el líder del ranking más joven de todos los tiempos en 2022.

El Mosquito rompió el silencio días atrás: “El año fue muy bueno y nuestra relación siempre fue espectacular. Me tenía enamorado el juego de Carlos. Puede ser el mejor de la historia”. Si podrá ser el mejor de la historia sólo el tiempo podrá decantarlo, pero el ganador de seis Grand Slams, cuya conducción deportiva ahora quedó a cargo de Samuel López -coach de recorrido pero sin alto renombre-, tendrá un desafío mayúsculo el año próximo: defender la cima del ranking ATP ante una amenaza intimidante como la de Sinner.

El italiano finalizó la temporada con los otros dos Grand Slams: se consagró en Australia y le ganó la final de Wimbledon a Alcaraz, además de la definición en el ATP Finals de Turín. Aquellos logros, más otros tres títulos, le valieron haber sido consagrado como campeón del mundo de la Federación Internacional de Tenis (ITF) pese a no haber terminado como número uno: sumó 11500 puntos, contra 12050 de Alcaraz.

El dato no menor es que Sinner, quien se estima que seguirá con el australiano Darren Cahill como entrenador principal, entregó cierta ventaja. Estuvo tres meses sin jugar por la suspensión tras un doble doping por clostebol, un esteroide anabólico incluido en la lista de sustancias prohibidas. La sustancia apareció en dos controles en marzo de 2024, en Indian Wells, en un polémico caso encubierto por la Agencia Internacional de Integridad del Tenis (ITIA). Si bien el organismo de control decidió absolverlo, fue la Agencia Mundial Antidopaje (AMA) la que impulsó la sanción, luego aceptada por el propio Sinner.

Es cierto que el italiano comenzará la temporada con la defensa en Melbourne, pero el decantar de los meses lo colocará en una posición eventualmente provechosa. Además de la continuidad de su plan de trabajo, podrá acumular unidades en los meses que lo tuvieron parado, mientras Alcaraz tendrá por revalidar las potentes cosechas en Roland Garros y en el US Open, además de las finales de Wimbledon y del Masters. Todo sin Ferrero, su guía en la transición al profesionalismo y, en muy poco tiempo, al cielo. La lucha entre dos colosos que se disputan grandes porciones de la historia acaba de comenzar, pero 2026 podría resignificar tendencias.