ALEXANDER ZVEREV, EL CAMPEÓN DE ROLAND GARROS QUE SALDÓ UNA VIEJA DEUDA

ALEXANDER ZVEREV, EL CAMPEÓN DE ROLAND GARROS QUE SALDÓ UNA VIEJA DEUDA

El número tres del mundo se impuso en una dramática final de cinco sets frente al italiano y colmó las expectativas sobre su figura en un torneo sin Alcaraz y ya sin Sinner ni Djokovic.

Alexander Zverev arrojó, por fin, un poco de luz a la oscuridad que lo torturó durante años: este domingo, luego de tantos intentos, después de numerosos y dolorosos golpes, conquistó su primer Grand Slam en Roland Garros. Lo hizo tras prevalecer en una dramática final en el estadio Philippe Chatrier frente al italiano Flavio Cobolli (14°): el número tres del mundo se impuso, en un electrizante partido de casi cuatro horas y media, por 6-1, 4-6, 6-4, 6-7 (5-7) y 6-1.

El alemán pudo reinar incluso luego de algunos momentos de apremio, tanto deportivos por el buen andar de su rival como físicos por la tensión propia en instancias de definición. En el cuarto set, con una ventaja de dos parciales a uno, tuvo que solicitar atención médica: acusó inconvenientes para desplazarse con normalidad, acaso con algunos calambres, pidió el ingreso de los fisioterapeutas, y hasta aceptó tomar una pastilla que le ofreció el doblista brasileño Marcelo Melo, una de las piezas de su equipo de trabajo.

Si bien aquel cóctel no resultó suficiente para recuperarse en el cuarto set, en el que cedió en el tie break, sí pareció haber entregado buenas noticias en el quinto y definitivo capítulo, en el que Zverev marcó la diferencia de manera tan rápida que no necesitó sufrir para convertirse en el nuevo campeón en París.

El jugador de 29 años sobrevivió a uno de los escenarios con mayor presión de su vida: después de tres finales perdidas en torneos grandes -ante el austríaco Dominic Thiem en el US Open 2020, con el español Carlos Alcaraz en Roland Garros 2024 y frente al italiano Jannik Sinner en el Abierto de Australia 2025-, consiguió quitarse el estigma de su carrera en un torneo en el que pudo aprovechar los guiños del destino.

El alemán se encontró con un atípico Roland Garros en el que, conforme pasaron los días, emergió como el gran favorito. Sin Alcaraz, con una dura lesión en la muñeca derecha, el tercer jugador del ranking ATP vio cómo quedaron eliminados los dos jugadores que acaso representaban su mayor amenaza: el líder mundial Sinner, afuera en segunda ronda a manos del argentino Juan Manuel Cerúndolo, y el serbio Novak Djokovic (4°), el mayor ganador de la historia de los Grand Slams, quien perdió en la tercera rueda contra el brasileño Joao Fonseca.

La expectativa recayó de manera integral en las espaldas de Zverev, que no había podido celebrar en un torneo Major pese a haberlo ganado todo en una memorable trayectoria: antes de este domingo había sido campeón olímpico en Tokio 2020 -jugado en 2021-, se consagró dos veces en el Campeonato de Maestros -2018 en Londres y 2021 en Turín- y alzó siete trofeos de Masters 1000.

El hombre nacido en Hamburgo saldó una propia deuda personal para grabar su nombre en la historia grande del tenis y de su propio país. Camino al título, antes de imponerse en la final, el ex número dos del mundo había derrotado de manera sucesiva al francés Benjamin Bonzi (95°), al checo Tomas Machac (43°), al francés Quentin Halys (90°), al neerlandés Jesper De Jong (106°), al español Rafael Jódar (29°) y al checo Jakub Mensik (27°).

Con esta conquista ahora Alemania volvió a instalarse en el recorrido reciente de los Grand Slams: Zverev es el primer campeón de Roland Garros de su país en la Era Abierta (desde 1968) y el primero que celebra en un Major después de 30 años, luego de la séptima y última cosecha de Boris Becker en Australia 1996.