"DIOS QUIERE UNA IGLESIA FUERTE, UNIDA Y CON AMOR"

"DIOS QUIERE UNA IGLESIA FUERTE, UNIDA Y CON AMOR"

Este domingo, en la Iglesia de Dios de Obligado 653, Resistencia, el pastor Fernando Facal soltó palabras que sacudieron a la comunidad cristiana local. Su prédica, centrada en el pasaje de Mateo 16.18, invitó a repensar qué tipo de iglesia desea Dios en tiempos cada vez más difíciles.

Facal arrancó con una historia contundente: la del niño que cansado de ver su castillo de arena destruido, decidió ponerle bloques de cemento. "Así, cuando lo patearon, se llevaron una sorpresa y un buen dolor", relató, marcando el tono de lo que vendría. El mensaje, claro: Dios quiere una iglesia que resista los ataques, aún cuando provienen de adentro y de afuera.

"Estamos frente a ataques que parecen nunca terminar, incluso desde las propias fuerzas del infierno. Vivimos una de las épocas más difíciles de la historia", advirtió el pastor. Pero enseguida trajo esperanza: "La iglesia está parada sobre la roca que es Cristo, y ni las puertas del infierno podrán contra ella ".

Facal remarcó que la clave está en la fortaleza del Espíritu Santo. "La iglesia puede pasar desiertos, pero siempre se levanta. Dios quiere que le sirvamos, y eso no cambió nunca", afirmó, recordando palabras del Éxodo: "Deja ir a mi pueblo para que me sirva".

El pastor no esquivó autocríticas y llamó a poner la relación con Dios por delante de cualquier división: "Muchos talentos dados por Dios están siendo usados lejos de su propósito. No podemos servir a dos señores. Nuestra prioridad debe ser la oración y la comunión con los hermanos".

Uno de los puntos fuertes: la importancia de alabar. "Cuando cantamos, nosotros le damos a Dios la gloria y Él recibe. No venimos solo para recibir, primero debemos darle culto", subrayó, citando pasajes de Efesios y Apocalipsis.

Ser fieles y vivir en santidad es otra tarea. "Dios nos pide obediencia. Como dice Juan: ‘Si me aman, sigan mis mandamientos’", recordó. Y con un ejemplo bíblico, mostró el valor de honrar la presencia de Dios: la bendición llegó a la casa de Obed-Edom, que fue obediente y honró al Señor.

A los asistentes, Facal los desafió: "No vengan por costumbre. Vengan conscientes de estar delante del Rey de Reyes . Si lo honramos de corazón, Dios promete algo mayor".

Pero quizá el mensaje más fuerte fue el llamado al amor genuino: "Lo que debe distinguirnos no es lo que llevamos colgado o pegado, sino cómo amamos a los demás. El amor duele, nos hace vulnerables, pero no queda sin recompensa".

Por último, pidió no olvidarse de la misión central: "Dios quiere que su iglesia alcance a los que están perdidos. Debemos predicar el amor y el perdón de Dios, y ocuparnos de esa misión hasta que Él vuelva".

El sermón dejó una idea firme: en un mundo agitado, Dios quiere de su iglesia mucho más que rutina. Quiere una comunidad fuerte, activa, fiel, sensible y, sobre todo, con amor y misión para Resistencia y más allá.

Fuente: D.N