EL FÚTBOL ESTÁ LOCO, LOCO

EL FÚTBOL ESTÁ LOCO, LOCO

Los puntos de atracción que dejó un desarrollo para el infarto.

Uno tiene que escribir una columna que acompañe al comentario, y a medida que se juega el partido va pensando en un foco. Acuña puede ser. Porque está jugando un partidazo. Hay jugadores que se cuidan de meter la piernita pensando que se pueden perder el Mundial, y el “Huevo” Acuña, por el contrario, pone el alma para estar en la lista de los que viajarán. Muy buenos centros, marca implacable, y una hermosa definición para conectar el pase de Quintero en el 1 a 1 redondearon su gran producción. Después se fundió y debió ser reemplazado. Otro foco posible es Romaña, la columna Romaña, la pared Romaña, la cabeza y las piernas del central de San Lorenzo para sacar todo de arriba y de abajo, para aguantar las embestidas de River en los 90 minutos que su equipo debió aguantar con un jugador menos.

Pero hay más focos posibles: se puede pensar en “Juanfer” Quintero que siempre marca diferencias, que metió un pase de gol fenomenal y ayudado por la falta de reacción de Gill en esa jugada terminó convirtiendo el empate. Se puede argumentar que tiene algunas lagunas; que no aguanta un partido entero, pero qué placer es ver a jugadores como Quintero en convenciones de picapedreros.

Acuña, Romaña, Quintero y después parece que el foco debe ser Gill, que atajó dos penales o luego Beltrán que la puso parda y resultó decisivo.

Pero antes de que se acabe el espacio también hay que decir algo de la definición por penales, de los dos match point que malogró San Lorenzo, que aguantó todo el vendaval cuando estaba en desventaja y se vino abajo cuando y tenía todo a favor.

Y tan loco es todo que segundos antes del 2 a 2, un amplio sector del Monumental cantó “que se vayan todos, que no quede ni uno solo”, y cuando la taba terminó de darse vuelta increíblemente a la hora de los penales, terminó cantando que “cada vez te quiero más” ilusionado con que después de esto el camino hacia el título debería ser una autopista.

Así de dramático, veleta, loco y emocionante es nuestro fútbol.