EL TORNEO MÁS IMPREVISIBLE DEL MUNDO
Análisis de los sorprendentes octavos de final del Torneo Apertura.
Pasaron los apasionantes y apasionados octavos de final del Torneo Apertura y ratificaron lo que ya se sabía: la fase clasificatoria es un campeonato y los playoffs, otro muy diferente. Si en la etapa regular se mantuvo la lógica y ganaron más los locales (99 partidos) que los visitantes (64), este fin de semana los números se dieron vuelta: avanzaron a cuartos apenas tres locales (Argentinos Juniors, Rosario Central y River) contra cinco visitantes (Belgrano, Huracán, Unión, Rácing y Gimnasia y Esgrima La Plata). Con este par de agregados: los ganadores de las dos zonas, Independiente Rivadavia de Mendoza y Estudiantes fueron eliminados por Unión y Racing que entraron en el octavo puesto de ambas secciones. Y todos los clasificados, salvo Unión, vienen de la zona B. Los siete primeros de la A se quedaron afuera.
En todo caso, lo sucedido se corresponde con lo que se dio en las definiciones del año pasado en las que Platense (Apertura) y Estudiantes (Clausura) salieron campeones jugando siempre en condición de visitante. En el repaso de los treinta y seis mano a mano jugados entre 2025 y 2026, hay ventaja para los visitantes que ganaron 21 cruces contra 15 de los locales.
El torneo más imprevisible del mundo no es un hecho fortuito: los dirigentes lo pensaron de esta manera para que los equipos de menor poderío económico puedan jugarle de igual a igual y tengan las mismas posibilidades que los de billetera más robusta que hacen diferencia en los tradicionales campeonatos de todos contra todos a dos ruedas. Si en las principales ligas del mundo lo que se premia es la regularidad y el largo aliento, la idea en la Argentina es recompensar el pique corto y el envión ganador. Cuestión de que cualquiera le gane a cualquiera y cualquiera pueda salir campeón en el menor tiempo posible.
El formato a partido único en cancha del mejor clasificado en la fase regular parece caerles mal los locales y mucho mejor a los visitantes. Sobre todo si tienen la posibilidad de marcar el primer gol. Salvo Independiente al que Central le remontó el partido y San Lorenzo, al que River recien pudo quebrar en los penales y después de tres horas de pura emoción, todos los que se pusieron 1 a 0 se terminaron clasificando. Incluso con épica: Huracán aguantó el segundo tiempo del alargue en la Boca con dos jugadores menos y Gimnasia, los cuarenta minutos finales a Vélez con uno menos.
Quedó comprobado además que a los dueños de casa les cuesta demasiado absorber que los visitantes les jueguen sin tapujos, esperando de mitad de cancha hacia atrás y contraatacándolos con velocidad. Y que además lo hagan con una intensidad mayor a la que ponen en un partido por los puntos fuera de sus canchas. Porque saben que si pierden, se van. La falta de talento ofensivo por un lado y la aplicación defensiva por el otro explican en parte, los llamativos resultados que se dieron en el fin de semana. Habrá que ver ahora si en los cuartos de final que se vienen, esa historia vuelve a repetirse. O se escribe otra diferente.



















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