SENEGAL Y EL SECRETO DE SU TOALLA MÁGICA
Ya sea por algún hechizo o porque contenía información de los pateadores locales, el paño del guardavallas se convirtió en el objeto más preciado de la final ante Marruecos.
La final de la Copa Africana de Naciones sigue generando debates y polémicas, luego de que la selección de Senegal se retirara durante diez minutos por la sanción de un dudoso penal en favor de Marruecos cuando se jugaba tiempo de descuento. Por la influencia del capitán Sadio Mané, los senegaleses regresaron al campo y el marroquí Brahim Diaz se convirtió en el gran villano al picar el remate a la manos del arquero Edouard Mendy. Para colmo, Los Leones terminaron ganando en el suplementario, lo que motivó una protesta formal de la federación marroquí por la demora que provocaron los senegaleses antes de la ejecución del penal.
Pero más allá de lo formal, un polémico incidente con una “toalla azul” se convirtió en uno de los momentos surrealistas en la Copa Africana (CAN), durante los duelos de Marruecos ante Nigeria y Senegal, avivando, entre otras, supersticiones en el fútbol continental.
En la semifinal del 15 de enero en el estadio Moulay Abdellah de Rabat, en la que Marruecos venció 2-1 a Nigeria bajo una lluvia intensa, unos alcanzapelotas retiraron una toalla azul del portero nigeriano Stanley Nwabili cerca del arco, supuestamente sospechando de magia, práctica común en torneos africanos, lo que generó revuelo en redes, aunque no evitó la derrota de Nigeria en penales.
Cómicas persecuciones
El clímax llegó en la final del 18 de enero en el mismo estadio de Rabat, donde Senegal se impuso a Marruecos 1-0, después de la prórroga. Antes de un penal decisivo, el defensa marroquí Achraf Hakimi y los alcanzapelotas locales persiguieron otra vez la toalla azul del arquero senegalés Edouard Mendy.
El jugador marroquí y los alcanzapelotas provocaron una cómica persecución y leves forcejeos con el arquero suplente senegalés Yehvan Diouf, que recolocó la famosa toalla varias veces, sin que interviniera el arbitro. En las redes sociales se viralizaron videos que muestran a Diouf intentando impedir que los alcanzapelotas marroquíes se llevaran la toalla de su compañero de equipo, hasta el punto de que cayó al suelo entre los jóvenes, quienes se le echaron encima tratando de arrebatársela.
Antecedentes de hechizos
Tras la temprana salida de Mali de la CAN, surgió un sonado escándalo que culminó con el arresto de Karamogo Sinayoko, un supuesto hechicero que prometió la victoria de la selección maliense en el torneo. Basado en esas audaces predicciones, tejió una estafa masiva recolectando promesas de donaciones por valor de hasta 39.000 dólares vía redes sociales.
Otro caso emblemático se vivió en el Mundial de Qatar 2022. La selección senegalesa empleó los servicios de curanderos tradicionales o brujos para apresurar la recuperación de su astro Sadio Mané, lesionado en el peroné, con el fin de garantizar su presencia en la competición.
Motivos no mágicos
Además de interpretar el comportamiento de los marroquíes como motivado por la creencia de que la toalla contenía amuletos mágicos destinados a influir en el resultado, algunos usuarios de redes sociales sostienen que el arquero tenía escrito en ella la dirección hacia la que los jugadores dispararían en los penales.
El analista deportivo marroquí Hamza Chtioui declaró que este tipo de polémicas son habituales en el continente africano, muy ligado a la brujería, ya que varias de sus etnias creen en ella y hay clubes que contratan a un hechicero exclusivo para servirles. Sin embargo, añadió que, en el caso de la toalla senegalesa, es más probable que el portero hubiera anotado en ella los puntos de disparo de los jugadores.
Tras las disputas que protagonizó durante el partido, Diouf respondió a una pregunta de la prensa para aclarar que se trataba de una simple toalla para secarse, sin que haya más secretos. Añadió que se sorprendió cuando vio a los marroquíes intentando llevársela. “Ya habíamos visto con Nigeria que cada vez que se colocaban toallas, por lo general los encargados del estadio pasaban después para recogerlas”, recordó
“Para mí, solo eran toallas, nada más, para secar los guantes, la cara. Tal vez haya un poco de folclore alrededor de esas toallas, pero para mí era algo absurdo”, precisó el arquero, que sin embargo resultó aclamado por los aficionados senegaleses y de otras partes del mundo por la defensa encarnizada que hizo de la toalla de su compañero. Mito o realidad, lo cierto es que la toalla de Mendy se convirtió en un símbolo de la histórica conquista de Senegal en suelo marroquí.



















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