UBEDA YA NO CAMINA AL BORDE DEL ABISMO

UBEDA YA NO CAMINA AL BORDE DEL ABISMO

El DT de Boca se afianzó gracias a los buenos resultados.

Desde este mismo espacio, el 17 de febrero pasado, se dijo que pocos confiaban en la muñeca y la voz de mando de Claudio Ubeda para encaminar a Boca y que si seguían dandose los malos resultados y las malas actuaciones y la Bombonera continuaba reprobando al equipo cada vez que ganaba, era posible que el técnico ni siquiera pudiera comenzar a dirigir en la Copa Libertadores.

Poco más de dos meses después, nada de eso se dio. Ubeda dejó de caminar al borde del abismo, ya nadie especula con su salida y Boca, sin ser una potencia futbolística, le ganó el Superclásico a River, también ganó sus dos primeros partidos coperos, se clasificó para los playoffs del torneo Apertura y acumula una racha invicta que entre el campeonato y las copas suma catorce partidos (ocho triunfos y seis empates). La última derrota se remonta al 8 de febrero (2 a 1 ante Vélez en Liniers).

Luego de esa caída y tres empates desalentadores de local ante Platense, Racing y Gimnasia de Mendoza, Boca derrotó el 4 de marzo por 3 a 0 a Lanús con una actuación rotunda y convincente que fue la plataforma de despegue de todo lo que vino más tarde. Esa noche en la Fortaleza del Sur, Ubeda le hizo caso a Leandro Paredes, le dio la titularidad al juvenil Tomás Aranda, armó la media cancha con ellos dos, Santiago Ascacibar y Milton Delgado y confirmó en el ataque al uruguayo Miguel Merentiel y el paraguayo Adam Bareiro, quienes ya habían jugado juntos ante los mendocinos. Los resultados fueron inmediatos.

Con esos nombres en la cancha, Boca encontró el juego y el gol que le estaban faltando. Y con el juego y el gol, llegaron la confianza y los triunfos que fueron llamando uno al otro y la Bombonera dejó de pedir “que se vayan todos y no quede ni uno solo”Ahora pide lo de toda la vida: ganar siempre. El primer gran objetivo es el Apertura. Y la Copa Libertadores, la gran obsesión.

Ubeda puso, sacó, probó y reprobó hasta que encontró lo que estaba buscando. Y pudo hacerlo porque el presidente Juan Román Riquelme manejó sus propios tiempos y no se dejó arrastrar por las presiones de los que le pedían que corriese a Ubeda y saliera a buscar un técnico de jerarquía. Varias veces Román se quedó hasta tarde en su palco de la Bombonera con las cortinas bajas pensando qué hacer para que el equipo arranque. Hasta que el equipo por fin arrancó.

Pero sería incompleta esta reseña si no hubiera una mención al paso de Paredes. El mediocampista se hizo cargo de la cancha y el vestuario. Y es la guía y la referencia de un plantel que durante mucho tiempo debió soportar liderazgos negativos y demasiadas malas caras. Paredes puso orden en el desorden y además, su inmensa calidad futbolística que le permitió plantarse a jugar el Superclásico con enorme personalidad y definirlo con un par de apariciones.

Paredes es la bandera de este Boca que estaba contra las cuerdas y que reaccionó justo antes de que le tiraran la toalla. Pero que todavía no ha ganado nada. Y por eso sigue en observación. A la espera de los partidos grandes que definirán su futuro por sí o por no.