CRECEN LAS DUDAS SOBRE EL PROGRAMA ECONÓMICO

CRECEN LAS DUDAS SOBRE EL PROGRAMA ECONÓMICO

Seis entidades financieras de Wall Street ubicaron al país entre los más expuestos a un eventual shock financiero internacional, debido a la guerra en Medio Oriente.

Las dudas sobre la sustentabilidad del programa económico argentino comenzaron a reaparecer en los informes de varios bancos internacionales en medio de un escenario global cada vez más inestable. La escalada del conflicto en Medio Oriente volvió a poner bajo la lupa a las economías emergentes y, dentro de ese mapa, hubo seis entidades financieras de Wall Street que ubicaron a la Argentina entre los países más expuestos a un eventual shock financiero internacional.

Reportes recientes del Citi, Morgan Stanley, JP Morgan, Barclays, Wells Fargo y Bank of América coinciden en que el programa económico del gobierno de Javier Milei logró avances relevantes, especialmente en materia de equilibrio fiscal y desaceleración de la inflación. Sin embargo, advierten que la economía local todavía enfrenta fragilidades estructurales que podrían amplificarse si aumenta la volatilidad global.

Entre los principales factores de vulnerabilidad mencionados aparecen el bajo nivel de reservas internacionales, la dependencia del financiamiento externo, una inflación que continúa en niveles elevados y un tipo de cambio que algunos analistas consideran apreciado. En un reporte sobre vulnerabilidad de mercados emergentes ante shocks geopolíticos, Wells Fargo ubicó a la Argentina entre las economías más sensibles a un eventual “sudden stop”, es decir, una interrupción abrupta de los flujos de capital hacia los países emergentes.

Un diagnóstico similar aparece en informes del Citi y de Morgan Stanley, que señalan que las economías con fundamentos externos más frágiles suelen enfrentar mayores correcciones cuando se intensifica la incertidumbre global. En el caso argentino, remarcan que la consolidación del programa económico depende en gran medida de la capacidad de recomponer reservas y normalizar el mercado cambiario.

Las estimaciones de JP Morgan reflejan esa tensión en el frente externo. Según el banco, las reservas líquidas del Banco Central rondan los 18.500 millones de dólares, mientras que las reservas netas —descontando encajes en moneda extranjera y otros pasivos— continúan en terreno negativo. Aunque la autoridad monetaria logró comprar divisas en el mercado cambiario durante los últimos meses, parte de esos dólares se destinan al pago de deuda y a otras obligaciones externas.

A ese escenario se suma el deterioro del clima financiero internacional. La directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, advirtió en las últimas horas que la economía global enfrenta un nuevo foco de incertidumbre a partir de la guerra en Medio Oriente y alertó sobre el posible impacto en la inflación y en los mercados energéticos.

“La resiliencia económica mundial está siendo puesta a prueba nuevamente”, afirmó durante una conferencia en Bangkok. Según la titular del organismo, una prolongación del conflicto podría generar presiones adicionales sobre los precios internacionales del petróleo y afectar el crecimiento global.

El estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más estratégicas del mundo, concentra cerca del 20 por ciento del comercio mundial de petróleo y gas natural licuado. Un agravamiento de las tensiones en la región podría generar nuevas disrupciones en los mercados energéticos y reforzar la volatilidad financiera internacional.

En ese contexto, el FMI también volvió a advertir sobre los costos sociales de los procesos de ajuste en economías que atraviesan transiciones macroeconómicas profundas. El organismo respaldó algunas reformas impulsadas por el Gobierno argentino, pero señaló que estos procesos suelen generar impactos significativos sobre los sectores más vulnerables durante su etapa inicial.

El clima de cautela global también se reflejó en los mercados financieros. Las acciones y los bonos argentinos registraron movimientos volátiles durante las últimas ruedas, en línea con la incertidumbre internacional.

El índice S&P Merval retrocedió cerca de 0,2 por ciento y se ubicó en torno a los 2,57 millones de puntos, mientras que medido en dólares mostró una caída hasta la zona de 1.740 unidades. En Wall Street, los ADR de empresas argentinas anotaron bajas más pronunciadas, lideradas por los papeles del sector financiero. Las acciones de Grupo Supervielle llegaron a caer más de 6 por ciento, seguidas por Grupo Financiero Galicia y Banco Macro.

En el mercado de deuda, los bonos soberanos en dólares operaron con retrocesos cercanos al 1 por ciento y el riesgo país volvió a ubicarse en torno a los 545 puntos básicos, según el indicador que elabora JP Morgan. La suba refleja la mayor aversión global al riesgo y la cautela de los inversores frente al escenario internacional.

En paralelo, el Banco Central continúa interviniendo en el mercado cambiario para sostener la acumulación de reservas. En la última jornada compró alrededor de 40 millones de dólares y elevó el total adquirido en lo que va del año a casi 2840 millones.