EL EXPRÍNCIPE ANDRÉS FUE LIBERADO TRAS MÁS DE DIEZ HORAS DE ESTAR DETENIDO POR EL CASO EPSTEIN

EL EXPRÍNCIPE ANDRÉS FUE LIBERADO TRAS MÁS DE DIEZ HORAS DE ESTAR DETENIDO POR EL CASO EPSTEIN

La policía británica arrestó a Andrew Mountbatten-Windsor, conocido públicamente como el expríncipe Andrés y hermano del rey Carlos III, bajo sospecha de “mala conducta en el ejercicio de un cargo público”, en el marco de una investigación vinculada a Jeffrey Epstein, el fallecido pedófilo convicto. Diez horas más tarde, fue liberado bajo investigación, según confirmaron las autoridades.

La detención, producida el mismo día en que el exduque de York cumplió 66 años, es un hecho sin precedentes para un miembro de alto rango de la familia real británica en la era contemporánea.

La Policía del Valle del Támesis (Thames Valley Police), con jurisdicción sobre Windsor y áreas al oeste de Londres, informó inicialmente que “un hombre de unos sesenta años de Norfolk” había sido arrestado como parte de una investigación activa, sin identificar formalmente al detenido. Posteriormente, comunicó que el detenido había sido “liberado bajo investigación”, lo que implica que no se han presentado cargos formales pero que deberá permanecer a disposición de las autoridades.

La aprehensión tuvo lugar en la finca de Sandringham, propiedad del monarca, donde Andrés residía desde comienzos de mes tras abandonar Royal Lodge, su anterior vivienda en la finca de Windsor. Según medios británicos, agentes vestidos de civil llegaron a primera hora de la mañana a Wood Farm, una casa dentro del predio, y procedieron a su arresto. De manera simultánea, los agentes realizaron registros en dos direcciones vinculadas al detenido, en los condados de Norfolk y Berkshire.

El vínculo Epstein

La investigación se centra en acusaciones de que Andrés habría transmitido información confidencial a Epstein durante su etapa como representante especial del Reino Unido para el Comercio Internacional e Inversiones, cargo que desempeñó entre 2001 y 2011. Parte de esas sospechas surgieron tras la divulgación de millones de páginas de documentos por parte del Departamento de Justicia de Estados Unidos, conocidos como los “archivos Epstein”.

Entre los documentos publicados figura un correo electrónico fechado el 24 de diciembre de 2010 en el que el entonces enviado comercial habría remitido a Epstein un “informe confidencial” sobre oportunidades de inversión en Afganistán, incluida la provincia de Helmand. Otros intercambios sugieren el envío de reportes sobre viajes oficiales a China, Singapur y Vietnam.

Las acusaciones que lo rodean no se limitan a la presunta transmisión de documentos oficiales. La fallecida Virginia Giuffre afirmó en 2014 que fue trasladada al Reino Unido por Epstein cuando era menor de edad y obligada a mantener relaciones sexuales con el entonces príncipe en 2001. Giuffre se suicidó en 2025. Andrés negó reiteradamente esas acusaciones en toda instancia judicial y alcanzó un acuerdo extrajudicial con la denunciante sin admitir responsabilidad en 2022.

En las últimas semanas, una segunda mujer aseguró, a través de su abogado, que Epstein la envió a Inglaterra en 2010 para mantener relaciones sexuales con el hijo de la reina Isabel II. Otro letrado estadounidense sostuvo que una clienta suya relató haber sido forzada a mantener relaciones con Epstein y Andrés durante una fiesta en Florida en 2006. No obstante, estas alegaciones no forman parte directa de la actual detención, centrada en el supuesto delito vinculado al ejercicio de un cargo público.

Impacto en la familia real

La detención marca un nuevo capítulo en el deterioro público de la figura de Andrés, quien ya había sido apartado de la vida oficial de la familia real. En 2019 anunció su retiro de funciones públicas tras una entrevista televisiva en la BBC en la que intentó explicar su relación con Epstein. El reportaje fue ampliamente criticado y aceleró su salida de la agenda institucional.

En 2022, el rey Carlos III le retiró sus títulos militares y patronazgos oficiales, y en 2025 el propio Andrés anunció que renunciaba a sus títulos nobiliarios, entre ellos el de duque de York. Desde entonces es identificado formalmente como Andrew Mountbatten-Windsor.

En un comunicado difundido tras conocerse la detención, el rey Carlos III expresó su “profunda preocupación” por la situación de su hermano y afirmó que “la ley debe seguir su curso”. El monarca añadió que el proceso deberá desarrollarse de forma “completa, justa y adecuada” por parte de las autoridades competentes.

“Mientras este proceso continúa, no sería correcto que comentara más sobre este asunto. Mientras tanto, mi familia y yo continuaremos con nuestro deber y servicio hacia todos ustedes”, escribió según citó The Independent de un mensaje que firmó como “Carlos R.”, siguiendo la convención monárquica. El delito de mala conducta en el ejercicio de un cargo público puede conllevar, en los casos más graves, una pena máxima de cadena perpetua.

El Palacio de Buckingham indicó que ni el rey ni la institución habían sido informados previamente del arresto. El príncipe heredero, Guillermo, y su esposa Catalina hicieron saber, a través de fuentes cercanas, que respaldan la declaración del monarca.

“Un mensaje fuerte”

En las calles de Londres, la noticia fue recibida con expresiones de satisfacción por parte de algunos ciudadanos. Emma Carter, abogada de 55 años consultada en el distrito financiero de la City por la AFP, afirmó que el arresto representa “un mensaje fuerte” para los privilegiados que actúan sin escrúpulos. Maggie Yeo, jubilada de 59 años, sostuvo que la detención demuestra que “la justicia británica funciona”.

La familia de Giuffre celebró el arresto. En un comunicado, sus hermanos señalaron que “nadie está por encima de la ley, ni siquiera la realeza” y agradecieron la labor de la Policía del Valle del Támesis.

Una encuesta publicada días antes por el instituto YouGov indicaba que el 62 por ciento de los británicos consideraba improbable que el expríncipe fuera formalmente inculpado. La percepción pública sobre su figura se ha visto afectada durante más de una década por su relación con Epstein, quien murió en circunstancias dudosas en una cárcel de Nueva York mientras aguardaba juicio por cargos federales de tráfico sexual de menores siete años atrás.

Paralelamente, varias fuerzas policiales británicas analizan los movimientos del avión privado de Epstein en aeropuertos del Reino Unido para determinar si fue utilizado para transportar menores. La fiscalía también mantiene contactos con la Policía Metropolitana de Londres en una investigación separada que involucra al exembajador británico en Washington, Peter Mandelson, por presunta transmisión de documentos confidenciales al financiero estadounidense.

El primer ministro británico, Keir Starmer, declaró en una entrevista con la BBC que “nadie está por encima de la ley” y señaló que cualquier persona con información relevante sobre el caso debería colaborar con las autoridades. Starmer también había defendido previamente que Andrés compareciera ante instancias estadounidenses si así se lo requerían, después de ser cuestionado por el designio a Mandelson.

El breve arresto de Andrés constituye el primer caso en la historia contemporánea en que un hermano de un monarca reinante es detenido bajo sospecha de un delito penal. Especialistas en derecho constitucional británico señalaron que no existen precedentes similares en la etapa moderna de la monarquía.

Aunque fue liberado el mismo día de su arresto, las autoridades indicaron que el caso es activo” y pidieron cautela en la difusión de información para evitar incurrir en desacato judicial. La Policía del Valle del Támesis afirmó que proporcionará actualizaciones “en el momento apropiado”, dada la magnitud del interés público. Por el momento, no se han presentado cargos formales.