EL ÚNICO MINITRACTOR PARA TAREAS RURALES DE LA PROVINCIA RUGE EN SÁENZ PEÑA
Hugo Cereal, un productor de Sáenz Peña, le hace frente a la crisis a bordo de su "pequeña bestia": un singular modelo Schiarre t-400 de la década del 60.
Como todas las mañanas, desde su domicilio en el barrio San Martín, Hugo Cereal parte bien temprano en su minitractor cargado con las frutas y verduras que produce en su quinta de las afueras de la ciudad. Él es uno de los tantos laburantes que se las arreglan para pelearle a la crisis económica. "De esta se sale trabajando, es así nomás", afirma con convicción el productor.
NORTE pudo conversar con este pequeño productor hortícola, quien trabaja la tierra junto a su familia en la zona rural de Pampa Napenay. Desde allí emprende viaje en su pequeño tractor marca Schiarre T-400, al que cariñosamente apoda la "Pequeña Bestia". "Es un tractor de dimensiones chicas, pero tiene 8 caballos de fuerza (HP) y caja de tercera, tanto alta como baja. Es lo suficientemente poderoso para las tareas que realizamos. En varias oportunidades lo metimos al campo para labrar la tierra con un arado de una sola reja y tira como si nada; es sumamente útil para trabajos de granja", detalló Hugo.
Un vehículo único en la región
Más allá de la valiosa actividad agrícola que realiza la familia Cereal, el medio de transporte utilizado es lo que verdaderamente se roba la atención. Con apenas 8 HP, esta reliquia mecánica deja asombrados a los vecinos y transeúntes que pasan por la intersección de la Avenida 33 y la calle 12. "La gente se frena a mirarlo", comenta Hugo entre risas.
La marca Schiarre pertenece a una histórica y reconocida empresa metalúrgica argentina con sede en Marcos Juárez, provincia de Córdoba, fundada en 1958. Aunque la firma es ampliamente famosa por sus sembradoras y fertilizadoras, en la década de 1960 incursionó en la fabricación de este mini tractor, hoy considerado en Sáenz Peña como el único de su modelo en toda la región.
Investigaciones sobre su origen revelan que este modelo compacto y multipropósito fue presentado oficialmente en abril de 1962. Diseñado especialmente para pequeños productores de la época, permitía acoplar arados, sembradoras de legumbres, rotocultivadores e incluso funcionar como generador eléctrico o bomba extractora de agua. Toda una revolución tecnológica para el sector rural de aquellos años.
"Me lo quieren comprar"
"Le compré el tractor a un vecino de la zona rural que lo tenía prácticamente abandonado en su campo. Tuve que gastar unos buenos pesos para ponerlo en condiciones, pero de eso ya pasaron unos ocho años", recuerda Hugo. El productor aclara un punto importante ante la curiosidad general: "Se lo compré para trabajar, no para exhibición, aunque la gente crea lo contrario. Vienen muchos interesados, incluso coleccionistas de vehículos antiguos, con la firme intención de comprármelo".
Aunque hoy en día en firmas locales como Andrés Parra se comercializan tractores pequeños modernos (utilizados mayormente para parquizado o mantenimiento de césped), todos ellos cuentan con tecnología electrónica. La "Pequeña Bestia" de Hugo, en cambio, destaca por su mecánica noble, simple y analógica.
"Lo que sí puedo asegurar es que, más allá de su tamaño, es sumamente económico. Con dos o tres litros de nafta andamos varios días. Si bien no recorremos distancias muy largas porque es lento y no queremos obstaculizar el tránsito, nos rinde una enormidad", concluye el productor.
D.N




















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