GALFIONE: "EL MERCADO ARGENTINO ESTÁ INUNDADO DE PRODUCTOS IMPORTADOS QUE NO SE CONSUMEN"
El empresario y dirigente señaló que el poder adquisitivo de la población no permite acceder ni siquiera a los productos con menor precio que ingresan desde el exterior. Malas perspectivas para el año en un escenario que no mejorará.
"La afectación a la producción nacional es muy grande", describió Luciano Galfione, presidente de la Fundación Pro Tejer , al dar cuenta del "daño" generado por la apertura importadora en el último año, con impactos en gran parte de la cadena de valor textil en términos de cierres de fábricas y pérdidas de empleos , y extendiéndose en general a otros sectores del entramado industrial.
Pro Tejer es la principal entidad referente del sector textil del país, con más de 100 socios de la cadena de valor textil y de confecciones. Según datos de la institución, hacia fines de 2025, siete de cada diez fábricas estaban parada s, mientras que las importaciones de productos textiles e indumentaria entre enero y octubre alcanzaron las 332.696 toneladas y US$ 1.450 millones, con incrementos de 89% en cantidades y 61% en su valor.
"El panorama que avizoramos no es positivo , porque no se ha modificado en la población, en el último tiempo, el poder adquisitivo, y esa es la razón fundamental por la cual ha caído enormemente el consumo en nuestro sector ", expuso el empresario y dirigente desde Buenos Aires, en diálogo con NORTE, siendo también categórico al decir que "el mercado está absolutamente parado; no se consume ni la ropa importada ni la ropa nacional ".
En esa línea, alertó sobre "la facilitación de las importaciones que ha hecho el Gobierno nacional", lo que derivó en que "hoy todo el mercado argentino esté inundado de productos importados que no se han consumido" justamente por la pérdida de poder adquisitivo de la población, a lo que sumó como "la última frutilla del postre" la importación de ropa usada en los últimos meses. "Hasta que toda esta cantidad de productos importados no se consuman, la producción nacional es la que primero se ve afectada ", afirmó.

"Cuando se liberaron las importaciones, hubo gente que dijo ‘acá hay un gran negocio’ . Una de las cosas que es de consumo masivo es la ropa, después de los alimentos. Muchísimos jugadores que no son textiles, gente que nadie conoce en el rubro, salieron a importar cualquier cosa. Toda esa gente se recontra clavó con todo lo que importó, todos importaron lo mismo, y el resultado es que hoy todos venden lo mismo ", trazó.
En ese contexto, advirtió que "no existe precio" para esos productos importados porque "hay una sobreoferta enorme , y para nadie es negocio, ni siquiera para el importador", ya que el negocio para él es "rotar el dinero rápidamente".
Gente que nadie conoce en el rubro textil salió a importar cualquier cosa. Todos importaron lo mismo y el resultado es que hoy todos venden lo mismo.
Problemas estructurales de larga data
En su análisis del escenario, Galfione no desconoció que "la Argentina tiene problemas estructurales grandes, que nos ponen en una inferioridad enorme a la hora de competir". Así, sostuvo que el país afronta "problemas de competitividad sistémica que no dependen de la industria, sino que son algo genérico que afecta a todo el entramado productivo".
Al momento de poner un ejemplo sobre los factores que inciden negativamente en la competitividad de la producción argentina, mencionó "la carga impositiva, la tasa de interés del 40 o 50% cuando el mundo paga 2%, el tipo de cambio y la inflación del orden del 30% anual cuando el mundo tiene 3% ".
"Es imposible competir en esas condiciones. A eso sumemos que el Gobierno nacional ha bajado los aranceles a las importaciones en forma general, y en el textil aún más, lo que es lisa y llanamente bajar impuestos a los chinos ", alertó.
De ahí que cuestionó ese tipo de medidas que no implican "bajar impuestos a quien produce y da empleo en Argentina, y que genera riqueza; ni tampoco implican solucionar los problemas estructurales".

Una importante textil radicada en el Chaco está preparada para frenar su producción de hilados si este mercado continúa con una virtual paralización (foto ilustrativa).
"Nos quieren hacer competir de igual a igual, lo que es muy difícil porque estamos atados pies y manos", sostuvo, revelando que al sector textil lo pueden evaluar por su productividad, es decir "lo que hacemos puertas adentro de nuestras fábricas, lo que depende de mí como la inversión, la gente capacitada, que tengamos máquinas modernas, y que produzcamos con índices de productividad de clase mundial". En cambio, sostuvo que costos como las tarifas energéticas y los impuestos al trabajo no son determinados por el sector, y los denominó como "un tren fantasma que aparece cuando cruzamos la puerta de la fábrica", a lo cual se agrega la apertura importadora.
En ese contexto, aseguró que "el producto importado será el primero que se va a consumir porque es más barato en una población que no tiene poder adquisitivo". "Entonces, la producción nacional viene atrás del consumo y atrás del importado ", agregó.
En tanto, recordó que la fundación Pro Tejer viene planteando los problemas de competitividad del país desde hace 20 años , y no sólo desde ahora con el gobierno que lidera Javier Milei. "En algún momento era menos problemático porque la gente consumía igual y tenía otra este otro poder adquisitivo. Pero no solucionamos el problema", cerró.
Bajó un poco el precio, pero porque no se vende nada. Es lógico, nadie aumenta lo que no vende.
Impacto en el empleo
Según reveló Galfione, el 70% del consumo textil en el mercado argentino es de productos importados terminados o con algún componente importado , con tejidos de punto y confecciones como los principales rubros de ingreso desde el exterior.
"El año pasado, y hay que ver cómo cierran las estadísticas, importamos el consumo total de textiles de la Argentina de 10 meses. Es decir, dejamos solamente dos meses de consumo para producción nacional y el resto lo trajimos importado. Y ahí están los resultados", marcó, aclarando en términos de consumo que los niveles descendieron.
Al hablar sobre las consecuencias, el dirigente recordó que cerraron en el país 300 fábricas textiles y se perdieron 15.000 puestos de trabajo formale . "Con el panorama que avizoramos, esto se va a espiralizar porque la inercia es enorme y porque los industriales argentinos, cuando no ven el horizonte y los costos para sostener una estructura de una fábrica son gigantes, en tres minutos se funden", señaló.
Además, aseguró que todos los eslabones de la cadena textil fueron afectados por el menor nivel de actividad y consumo, desde "empresas más grandes, de altas producciones, con contribuciones marginales muy chiquitas y menos empleo quizás, hasta la confección, donde el capital invertido es muy bajo porque tenés una máquina de coser que vale 300 dólares, pero con mucha mano de obra y mayor daño social".

¿Sectores beneficiados?
En otro punto del análisis, Galfione se refirió a declaraciones del presidente Javier Milei, cuando indicó que no por cuatro o cinco empresarios o empresas que no son competitivas se condenará a 50 millones de habitantes a consumir productos caros. "Lo que no estamos entendiendo es que, si a vos te sobra plata porque ahora la ropa es baratísima, algo que de todos modos no está pasando, vas a ir a comprar un lavarropa. Pero el lavarropa también es importado y no da empleo", subrayó.
Pidió así que "alguien explique dónde se va a generar más empleo porque no estoy viendo cuál es el rubro o el sector de la economía argentina que se va a ver beneficiado en función del sobrante de capacidad de compra enorme que va a quedar porque la gente consuma ropa más barata".
Que alguien explique en qué rubro o sector se va a generar más empleo en función del sobrante de capacidad de compra enorme que va a quedar porque la gente consuma ropa más barata.
"Me hablan del textil y en Argentina no se pueden producir ni galletitas"
Frente a cuestionamientos de larga data sobre el alto costo de productos textiles de industria nacional, el presidente de Pro Tejer aseguró que ni siquiera hoy, con la apertura a las importaciones, los precios bajaron lo suficiente como para notar un diferencial. "Bajó un poco el precio, pero porque no se vende nada. Es lógico, nadie aumenta lo que no vende", enfatizó.
En ese sentido, aseguró que no se trata sólo de un problema de la industria textil, sino extendido a otros sectores: "¿Cuánto vale un auto en la Argentina? Vale el doble que en el resto del mundo", puso como ejemplo, a lo que agregó otro: la crisis en la alimenticia Mondelez , que suspendió a 2.300 trabajadores, siendo una industria que fabrica bienes básicos con materia prima nacional producida bajo estándares de alta competitividad en el sector agrícola. "Deberíamos estar volando con la producción de alimentos si tuviésemos un país más eficiente e integrado al mundo. Me hablan del textil y en Argentina no se pueden producir galletitas" , subrayó.
Así, retomando el análisis de la competitividad del sector, Galfione marcó los elevados costos a nivel comercial , por caso, en negocios de venta de indumentaria que deben afrontar alquileres, altos costos en los servicios como luz y agua, las altas tasas de interés para vender en cuotas, el flete y los impuestos laborales. "¿Qué culpa tiene el señor que tiene que poner esos precios siderales para que este el negocio de rinda?", planteó.

"Vamos a contramano del mundo"
"Es un gran error lo que se está haciendo porque vamos a contramano del mundo", sostuvo Galfione, cuestionando así la decisión de Argentina de abrir sus fronteras a la importación cuando los principales países priorizan su industria nacional.
"El mundo está generando cada vez más conocimiento a través de la generación de producción local. La producción industrial genera bienes y servicios y, sobre todo, el desarrollo de conocimiento, de tecnología, de futuro", subrayó.
"Nos dijeron abiertamente que somos un sector que no les interesa"
Acerca del vínculo institucional con el gobierno argentino, el presidente de Pro Tejer reveló que, en lo que va de mandato, hubo diálogo, pero lo consideró "estéril" porque la comunicación se realizó con funcionarios a quienes "no les interesaba" lo que el sector tenía para plantear. "Nos han manifestado abiertamente que somos un sector que no nos interesa, y que en la Argentina no tiene ningún sentido que exista", reveló.
Sin embargo, destacó una restricción colocada para la importación de ropa usada, tras una riesgosa apertura sin controles. "Las cámaras industriales hemos hecho presentaciones, y se dieron cuenta de que era bastante peligroso importar sin ningún tipo de control porque en cualquier momento se muere un pibito por usar algo contaminado ", señaló, y recordó que este tipo de importación de productos "solamente está permitida en los países africanos y en algunos países de Centroamérica".

El sector textil es uno de los más afectados por la caída de demanda, lo que complica el pago de salarios en tiempo y forma.
"Estamos en niveles productivos de pandemia"
Para el dirigente, lo que ocurre en la actualidad en el país no tiene punto de comparación con los ’90 ni con la crisis del 2001. "Es inédito lo que está pasando en Argentina. En los ’90, China no era economía de mercado, no existía, fabricaba de mala calidad y era imposible comunicarse con los chinos. El comercio no era el de hoy, que está a la velocidad de un WhatsApp, y que estamos a un mensaje de que nos manden un contenedor", contrastó.
En definitiva, sostuvo que "lo que pasó en una década, en los ’90, ahora ocurrió en seis meses o un año. Ese es el grave problema. Y el 2001 fue muy abrupto y muy corto".
Sin dudarlo, Galfione aseguró que Argentina está hoy en "niveles de la pandemia, cuando el mundo había parado". "Es muy grave la situación desde el punto de vista productivo", indicó.
Asimismo, aseguró que "no pasó nunca en la historia de Argentina que a un asalariado no le alcance la plata o pierda su trabajo, y a pesar de eso el país crezca". "Argentina crece al calor de sectores que no generan empleo . Está buenísimo que tengamos minería, campo, petróleo, pero eso no alcanza para 47 millones de habitantes", alertó.
En ese sentido, también advirtió: "En un país como el nuestro, sin un entramado productivo y una industria pujante que invierta y genere empleo de calidad, que sea profundamente federal, no va a haber trabajo para todos ".
No pasó nunca en la historia de Argentina que a un asalariado no le alcance la plata o pierda su trabajo, y a pesar de eso el país crezca.
Voto de confianza
Por último, pese a que gran parte de la sociedad argentina enfrenta dificultades económicas en el día a día, el dirigente destacó que la gente "se está adaptando (a los cambios) y le ha dado una carta de confianza" al presidente Milei, "entendiendo que es el sendero que la Argentina tiene que tiene que transitar para estar mejor".
Por Leticia Muñoz
Prosecretaria de Redacción.



















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