RACING SE DEBATE ENTRE LA MALA SUERTE Y LOS ERRORES PROPIOS: 2-3 CON BOTAFOGO
El equipo de Costas sufrió su tercera caída seguida entre Apertura y Copa, con la defensa nuevamente en el centro de la escena. La única luz: Maravilla superó su “castigo”.
No habrá tenido los desbordes de Vinicius y Olise, pero sí el concierto de errores defensivos del cruce de más temprano entre Bayern y Real Madrid. Racing y Botafogo protagonizaron un entretenido choque de Copa Sudamericana este miércoles por la noche que terminó con triunfo brasileño en un Cilindro vacío por la sanción que pesa sobre la Academia desde la Libertadores pasada (por el recibimiento en la semi contra Flamengo).
El 3 a 2 visitante se convirtió en la tercera derrota seguida (0-1 con Independiente, 0-2 con River) de un Racing que volvió a ser protagonista en el desarrollo y a tener numerosas chances de gol, pero terminó sufriendo por errores propios que bien podrían confundirse con autogoles. Así las cosas, quedó tercero en su grupo con 3 puntos (debutó con un 3-1 en cancha de Independiente Petrolero) por detrás de Botafogo (4) y Caracas (4; derrotó 1-0 a los bolivianos). La próxima fecha será el miércoles 29, a las 19, en Venezuela.
La cosa arrancó muy favorable a la Academia tras una pésima salida del arquero Neto -casi un homenaje al uno del Real Madrid- ante un centro de Ignacio Rodríguez, capitalizada con un cabezazo de Santiago Sosa a los cuatro minutos. Pero los dirigidos por Gustavo Costas no tardaron en revalidar su terrorífico presente a la hora de marcar. A los 23, Colombo rechazó de cabeza y le apuntó directamente a los pies de Sosa. El rebote, directo a Arthur Cabral para el 1-1. Y a los 41, un pelotazo de Alexander Barboza desde su área habilitó a Júnior Santos en mitad de cancha para irse solito contra Cambeses -prefirió no salir y esperar; no le salió bien-. Si el delantero se fue solito es porque la dupla central de Colombo-Pardo se lo hizo posible. Costas cambió respecto del partido con River luego del autogolpe de Rojo y el yerro de García Basso que costó los goles millonarios. Pero los ingresos de Pardo (por Di Césare), Colombo (por Rojo) y Rodríguez (por Basso) no le salió bien.
Entre tanto, Maravilla seguía peleado con el gol: le sacaron una pelota en la línea y el arquero le rechazó dos cabezazos a quemarropa. Lo que él nueve asumió como un “castigo divino” por haber picado el penal en el clásico se estiró hasta que a los 64, Colombo sacó un pelotazo desde su campo y Cannavo, a pura virtud, metió un control orientado de pecho para escaparse y enviar el centro al medio para que Maravilla se pueda exorcizar.
Pero si hubo un milagro en Avellaneda fue para los de Río de Janeiro -de muy flojo nivel por cierto- y en tiempo de descuento. La jugada del 3 a 2 final nació con un pifie de Pardo que Colombo mandó al lateral y tras ese saque, Vergara -en faceta defensiva- punteó la pelota hacia atrás y habilitó la escapada de Barría y el centro goleador para Danilo. Mala suerte, sí. Pero con tantos errores, difícil culpar al azar.



















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