VIOLENCIA VICARIA: LA FORMA OCULTA DE DAÑAR A MUJERES A TRAVÉS DE SUS HIJOS
La violencia vicaria no es nueva. Pero sí es una de las más silenciadas. No deja huellas evidentes, pero atraviesa familias y convierte el amor, los hijos, los afectos, en un instrumento de daño.
No siempre la violencia deja marcas visibles. A veces no golpea directamente. A veces no grita. A veces ni siquiera se nombra. Pero existe. Y atraviesa.
Una de ellas es la no tan conocida violencia vicaria, una modalidad que, como explica la abogada Estefanía Galeano, se ejerce de forma indirecta, "hacia las mujeres a través de sus afectos, particularmente sus hijos", y que resulta "mucho más común de lo que uno ve".
UNA VIOLENCIA QUE USA A OTROS
La lógica es tan cruel como silenciosa: el agresor no ataca directamente a la mujer, sino que utiliza a terceros, generalmente hijos e hijas, para dañarla.
"La violencia vicaria es aquella que no se ejerce directamente sobre la persona, sino que se realiza de manera indirecta y repercute de forma agresiva sobre ella", explicó Galeano.
En la práctica, se manifiesta de múltiples formas: desde el incumplimiento de la cuota alimentaria, hasta la manipulación del vínculo con los hijos, la negativa a autorizar viajes o decisiones cotidianas, e incluso la utilización de mascotas como herramienta de daño.
"Hoy también se ve en casos donde no hay hijos, pero sí mascotas. Se han dado situaciones en las que se las retiene o se las utiliza para violentar a la otra persona", detalló.
INVISIBILIZADA, PERO EXTENDIDA
A pesar de su impacto, sigue siendo una de las formas menos reconocidas de violencia.
Un informe del Observatorio Social de Violencias reveló que casi el 60% de las mujeres consultadas no conocía el término antes de responder la encuesta.
Ese desconocimiento no implica ausencia. Al contrario: expone su invisibilidad.
EL LÍMITE DEL SISTEMA JUDICIAL
Uno de los principales problemas es su escaso reconocimiento en el ámbito legal.
Si bien Argentina cuenta con leyes nacionales y provinciales sobre violencia de género, la violencia vicaria no está incorporada de manera específica.
"Hoy se la nombra en lo teórico, en el ámbito profesional, pero no en la práctica judicial", señaló Galeano. "Los jueces muchas veces reconocen que hay violencia, pero la encuadran como psicológica, económica o física".
En Chaco, según la experiencia de la letrada, son muy pocos los casos en los que se la ha identificado explícitamente como tal.
Sin embargo, existen antecedentes que, aunque sin nombrarla, evidencian su existencia. En 2022, en Resistencia, una sentencia otorgó la tenencia y cuidado de mascotas a una mujer al reconocer que habían sido retenidas por su expareja para dañarla.
"No se utilizó el término violencia vicaria, pero era claramente eso", explicó.
NOMBRAR PARA VISIBILIZAR
Para la abogada, el desafío es claro: nombrar la violencia vicaria para que deje de ser invisible.
"Tenemos que empezar a decirlo, a usar el término, hasta que llegue el momento en que un juez o una jueza diga: ‘Esto es violencia vicaria’", sostuvo.
Y aunque hoy no esté tipificada de forma específica, insiste en que puede y debe ser reconocida dentro del sistema judicial.
"Los jueces tienen la potestad de hacerlo, aunque no esté expresamente en la ley", remarcó.
UNA DEUDA PENDIENTE
La violencia vicaria no es nueva. Pero sí es una de las más silenciadas.
No deja huellas evidentes, pero atraviesa familias y convierte el amor, los hijos, los afectos, en un instrumento de daño.

Por Mariana Colman
D.CH



















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