LA "MIEL DEL AMOR" SE VENDE SIN CONTROL EN CHACO: EL RIESGO OCULTO DETRÁS DEL PLACER ABSOLUTO
Jóvenes chaqueños muestran en sus redes sociales el uso de una miel que se vende de forma virtual como natural, pero que tiene fármacos del Viagra no declarados que pueden afectar seriamente su salud. Alerta por la mezcla con alcohol, los riesgos de dependencia psicológica y la ansiedad que imponen las redes.
"De esa miel no comen las hormigas". Lo que en redes sociales se promociona con música pegadiza y promesas de placer absoluto, en los consultorios médicos ya se cataloga como una "bomba" para el organismo. Se trata de la "miel del amor" , un producto que se volvió un "boom" para los jóvenes y se presenta como un estimulante sexual "100% natural", pero que en realidad no lo es.
El producto inundó las redes sociales con videos de jóvenes que lo consumen en fiestas o previas por parecerse a una miel por su color y textura, además de, en algunos casos, mezclarlo con alcohol. Su venta no está habilitada en el país, pero sitios de e-commerce como Marketplace y showrooms lo venden sin control a precios cercanos a los $ 8.000 cada sobre.
Sin embargo, se comprobó que, a pesar de venderse como natural, tiene componentes vinculados al Viagra que pueden generar graves inconvenientes de salud sin la prescripción médica correspondiente.

El producto, cuya comercialización no está habilitada, se vende sin control en redes sociales y showrooms.
PROHIBIDO Y NO HABILITADO
Tampoco es nuevo. En Brasil, en 2021, durante plena pandemia del Covid-19, era utilizado durante fiestas, pero la Agencia de Regulación Sanitaria local lo prohibió al detectar cantidades no especificadas de sildenafilo, que puede ser mortal en ciertos niveles.

En 2023, en Posadas, la Dirección de Aduanas incautó casi 100 dosis escondidas en un colectivo que venía desde Encarnación, Paraguay. El producto no está habilitado por la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT).
ADVERTENCIA MÉDICA: EL RIESGO
Diario Chaco dialogó con Juan Zalazar, médico cirujano especialista en urología (MP 4.215 / MN 95.000), quien reveló que cada vez recibe más consultas por parte de padres sobre este tipo de productos. En ese sentido, advirtió que estos productos no pasan por controles farmacológicos porque se comercializan engañosamente como suplementos dietarios "y terminan siendo de fácil acceso para los jóvenes, que buscan el éxito inmediato en sus relaciones, entonces ese es el nicho que apuntan quienes la fabrican, además de la propia influencia de las redes sociales".
Según el especialista, estas mieles y gomitas contienen compuestos derivados del sildenafil y el tadalafil, drogas bajo receta utilizadas para tratar la disfunción eréctil en adultos, pero que pueden traer riesgos severos en jóvenes que no lo necesitan.
"El problema es que en muchos casos, si los chicos están muy deshidratados o tienen algún trastorno cardiovascular congénito, puede provocar accidentes o algo más serio. Pongamos un chico de 25 años que está deshidratado, que trabajó, que fue a la facultad, que fue al gimnasio y tomó esto. Obviamente que se va a descomponer porque le bajará mucho la presión. Entonces le va a taquicardia y se va a pegar un un susto importante porque esto provoca vasodilatación", explicó.

La "miel del amor" se vende como natural, pero informes médicos revelaron que tiene fármacos vinculados al Viagra.
Entre posibles efectos secundarios, además de vasodilatación extrema y baja presión, el médico indicó que puede provocar náuseas, dolor de cabeza y hasta un síncope o desmayo. "También puede provocar un acostumbramiento psicológico, porque el consumo sin ningún tipo de deseo o un contexto íntimo, puede provocar una dependencia psicológica", agregó y afirmó: "Está totalmente desaconsejado".
También remarcó la peligrosidad al mezclarlo con alcohol: "Provoca que sea más nocivo todavía".
En ese sentido, insistió que el Viagra, componente no declarado en las mieles, "es bajo receta, no de venta libre".
"Los jóvenes no necesitan esta sustancia para ‘una buena noche’, no les va a dar mucho más de lo que ya pueden tener naturalmente, pero con esta miel se están generando un problema para el futuro", enfatizó.
LA ANSIEDAD Y LA INFLUENCIA
Por su parte, Alejandra Castro, licenciada en psicologìa, sexóloga clínica y especialista en consumos problemáticos (MN 44.685) analizó para este medio que los jóvenes, "que orgánicamente no tienen problemas de erección, recurren a estos estimulantes por la ansiedad de rendimiento generada por las redes sociales y la pornografía".
"Hay un mayor buscador del deseo, los chicos quieren encontrar esa fórmula de rendimiento y deseo permanente, entonces ven en redes sociales que lo que ‘se vende’ es ‘cumplir siempre y tener un estándar alto", explicó y agregó que, en los últimos años "hubo un aumento en el consumo de la pornografía".

En muchos casos, la "miel" es mezclada con alcohol, que puede resultar en un cóctel peligroso según alertan médicos.
"Entonces ven un rendimiento que no siempre es el cotidiano, que genera una expectativa de cómo tiene que ser un encuentro, cuánto tiene que durar y eso es lo que genera una ansiedad en el rendimiento", afirmó y mencionó que los adolescentes y jóvenes mayores de 18 años, cuya tasa de problemas orgánicos "es bajísima", sufren "una presión social para dar una talla y demostrar lo que muestra la pornografía y redes sociales".
La psicóloga remarca también el riesgo que el consumo de estas mieles es de una "dependencia psicológica". "Está esto de que ‘si no lo tomás, no vas a funcionar", cuando quizás el estimulante no suma nada, porque el deseo no viene de lo orgánico, sino de la fantasía y el circuito mental", añadió.
Castro menciona que otro problema que puede acarrear esto es de riesgos en la salud sexual. "La prolongación de estos encuentros, de verse ‘más canchero’ sin los cuidados, se ve en las tasas actuales de enfermedades de transmisión sexual, como la sífilis", explicó.
Ahondando más en la cuestión, destacó que existe una brecha de género en la salud: "Las mujeres tienen una ventaja sobre los varones, que seguramente van al ginecólogo de edades más tempranas, de inicio en las relaciones sexuales, pero los varones no van al urólogo, porque piensan que "es de viejos", van al pediatra hasta los 18 años y, con suerte, si es piola, le habla algo de cómo cambia su cuerpo".
En ese sentido, menciona que existe, en muchos casos, un "tabú familiar" sobre la educación sexual. "Es muy difícil hablar con un padre que no pudo hablar de sexo y también es muy difícil hablar con un hijo que no quiere escuchar sobre sexo porque le da vergüenza. Entonces hay que hay que hacer todo una construcción de chicos para poder hablar sobre sexo", aseveró.

En un contexto donde la sexualidad se vive como una performance en lugar de un encuentro, ambos profesionales coinciden en que la mayoría de estas consultas terminan siendo derivadas a salud mental, ya que las causas orgánicas en jóvenes son mínimas.
La conclusión es clara: estas mieles no son naturales ni inofensivas. Representan un riesgo real que se alimenta de la falta de información y la necesidad de éxito inmediato en una cultura que prioriza el rendimiento sobre el bienestar personal.
D.CH



















)
