UNA MAESTRA CHAQUEÑA FUE ELEGIDA ENTRE LAS 10 MEJORES DOCENTES DEL MUNDO
Se trata de Gloria Cisneros, quien sigue haciendo historia: en diciembre fue seleccionada entre los 50 mejores docentes y ahora quedó entre los 10 finalistas del Global Teacher Prize 2026 y competirá por un premio de un millón de dólares.
Una maestra chaqueña fue seleccionada entre los 10 mejores docentes del mundo. Se trata de Gloria Cisneros, quien en diciembre había quedado entre los 50 más destacados y ahora se posicionó entre los finalistas del Global Teacher Prize 2026, el premio más importante de la educación a nivel mundial.
La docente vive en Taco Pozo, y todas las mañanas maneja más de dos horas su motocicleta para llegar a la Escuela Nº 793 "Don Carlos Arnaldo Jaime", en el paraje La Sara, donde pasa toda la semana y se desempeña como maestra, directora, administradora, cuidadora y referente comunitaria.
Su dedicación y esfuerzo la catapultó a estar entre los 10 mejores docentes del mundo: la eligieron entre más de 5.000 nominaciones de 139 países y ahora competirá por el reconocimiento más prestigioso del mundo impulsado por la Fundación Varkey junto a la UNESCO, que entrega un premio de un millón de dólares.
La escuela de La Sara no cuenta con agua potable, servicios básicos ni un centro de salud cerca. Y bajo la conducción de Gloria se transformó en un espacio de conocimiento, contención y desarrollo para la comunidad. Introdujo paneles solares, conectividad y tecnología educativa, además de implementar aprendizaje basado en la investigación, proyectos de inteligencia artificial, producción de libros escritos por los alumnos, un zoológico de aula y un libro viajero que lleva historias a hogares donde no existen bibliotecas.
En ese contexto, uno de los sus proyectos más reconocidos es "La biblioteca en mi casa", por donde se trabajó junto a las familias para construir espacios de lectura en el hogar de cada uno de sus alumnos rurales. La iniciativa fue distinguida como buena práctica docente a nivel nacional. Además, la maestra escolarizó a todos los niños de los parajes de su zona y gestionó becas para sus alumnos actuales y para otros 35 jóvenes de Taco Pozo, gracias a convenios que ella logró con ONG y donantes.
Su visión y vocación van más allá del aula: creó un contraturno diario, recibe a niños pequeños como "oyentes" para que lleguen alfabetizados a primer grado, y constante acompañamiento a las familias.
D.CH



















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